Las plantas de la terraza necesitan unos cuidados distintos de las plantas de jardín. Para empezar, protégelas del sol y del viento con mallas de sombreo o con vallas de brezo, pero también puedes hacerlo con otras plantas más altas y fuertes que harán de muro protector. También hay que controlar riegos y abonados, pero sin pasarse, porque podemos ahogar sus raíces o quemarlas con el abono. Ahora con el buen tiempo, riégalas 3 o 4 veces por semana, y échales abono orgánico desde primavera hasta verano (es su época de crecimiento).

Para que la planta no crezca más de lo que va a poder hacerlo en una maceta, es necesario podar, aunque la mejor época es a finales de invierno. El substrato pierde sus cualidades con el tiempo y detiene el crecimiento de la planta, que empezará a buscar su alimento sacando raíces por los agujeros de drenaje. Así, cada 1 o 3 años, a comienzos de primavera, deberás trasplantarlas a una maceta mayor.